Tito y la cueva brillante
Tito era un osito verde muy suave, con mucho pelo y unos cuernos de colores como el arcoíris.
Tito caminaba siempre en dos patitas y le gustaba explorar.
Un día, Tito dijo:
—Hoy quiero ir de viaje.
Caminó por el bosque, vio árboles grandes, flores bonitas y escuchó pajaritos cantar.
Después de mucho caminar, vio una cueva que brillaba.
Tito entró despacito.
Dentro de la cueva había una luz suave y música tranquila.
Ahí estaba un juguete muy especial llamado Lumisens.
Lumisens tenía botones, colores y caritas felices.
Cuando Tito lo tocó, sonó una música bonita.
Tito se sintió calmado y contento.
Tito salió de la cueva con Lumisens y dijo:
—Este juguete ayuda a sentirse bien.
Desde ese día, Tito comparte Lumisens con todos los niños.
Tito y las caritas mágicas
Una mañana, Tito despertó confundido.
No sabía cómo se sentía.
Tito encontró a Lumisens y presionó una carita azul.
La carita decía:
—Está bien estar triste.
Luego presionó la carita amarilla.
La carita decía:
—A veces estamos preocupados.
Después, Tito presionó la carita verde.
La carita sonrió y sonó una música alegre.
Tito también sonrió.
Al final presionó la carita roja, que respiró profundo.
Tito aprendió a respirar despacio.
Lumisens le enseñó que todas las emociones son importantes.
Tito se sintió tranquilo, seguro y feliz.
Tito y las tacitas de la semana
Tito quería saber qué día era.
Pero no recordaba si era lunes o martes.
Lumisens tenía tacitas de colores.
Cada tacita era un día de la semana.
Tito pegó la tacita del lunes.
El lunes era para aprender.
El martes era para jugar.
El miércoles era para dibujar.
El jueves era para cantar.
El viernes era para sonreír.
El sábado era para descansar.
El domingo era para abrazar.
Cada día, Tito cambiaba la tacita.
Así sabía qué hacer y se sentía tranquilo.
Tito aprendió que tener rutinas ayuda a sentirse mejor.
Y Lumisens siempre estaba con él.